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LAS NUEVE ROSAS DE GINEBRA VILAR: UNA NOVELA INTELIGENTE, AUDAZ, ORIGINAL Y SORPRESIVA.

Biografía, enlaces de interés y reseña-








BIOGRAFÍA


Ginebra Vilar nace en Valencia. Desde muy temprana edad muestra interés por contar historias, tanto es así que encamina sus estudios al campo audiovisual. Tras dos diplomaturas en cine y fotografía, comienza a escribir guiones y a trabajar de manera profesional en su campo, realizando trabajos de distinta índole en su profesión. Durante el confinamiento cambia los guiones por la narrativa, tras publicar su primera novela " Ocaso en el Suburbio" auto publicada, llega su segundo título" Nueve Rosas" publicado por la editorial Seleer.


RESEÑA:


LAS NUEVE ROSAS DE GINEBRA VILAR: UNA NOVELA INTELIGENTE, AUDAZ, ORIGINAL Y SORPRESIVA.

Vas a abrir el libro de Ginebra Vilar (esto es al margen, pero me encanta ese nombre, siempre me ha parecido precioso) y lo vas a hacer después de haber leído una sinopsis atrapante, auténticamente vertiginosa. Pero sigo como pitonisa, sabiendo perfectamente cómo vas a actuar con respecto a la lectura de “Nueve rosas”. Posteriormente, vas a comenzar a leer y te va a invadir el virus de la incertidumbre, de la duda, de la sorpresa…y no vas a poder dejarlo atrás hasta tres horas después o hasta tener alguna necesidad fisiológica o algún reclamo ineludible.

Al principio, cada pieza va a encajar y creerás que la obra no va a presentar demasiadas contradicciones, pero vas a llegar a ese final y…(perdonen una vez más los suspensivos, pero en este caso, les aseguro, son necesarios) todo va a cambiar. Porque desde ese punto, lo que creíste va a dar un giro inesperado y lo que hasta entonces cuadraba como un puzle se volverá igualmente lógico pero de otra manera. O sea, que vas a pensar una cosa y va a ser otra completamente distinta, una de aquellas novelas que te dejan sin aliento. Y si no, luego ven aquí y rebáteme esta reseña, porque creo que es imposible que al terminar esta obra (sin spoiler nene, que no soy tan tonto) no te quedes con la boca abierta y tengan que cerrártela al otro día, ya en tu puesto de trabajo mientras bebes café y quizás algún que otro donut. Porque lo que Ginebra hace, (¿he dicho que me encanta su nombre?) al margen de la literatura, es un ejercicio de pura inteligencia, de puro virtuosismo mental, en el que una trama sencilla, sin demasiadas estridencias a pesar del barullo, cobra otra vida a posteriori, como siendo parte de un alma bicéfala que se ramifica ante nosotros en sus dos vertientes. Es decir, una historia que en realidad son dos, como aquella vuelta de tuerca de aquel escritor decimonónico. Un viaje a dos mundos que en realidad son uno. Y todo de una manera sencilla, sin estridencias, sin barroquismos innecesarios, CON UNA CAPACIDAD MARAVILLOSA DE DARLE LA VUELTA AL VOLANTE Y LLEGAR A OTRO PUNTO DISTINTO, PERO ESO SÍ, EN UNA MISMA CARRETERA.

Alejandra, nombre que también me encanta por cierto, es un personaje, el protagonista, con el que te identificas desde el comienzo y lo haces al margen de sus acciones, porque la entiendes y valoras su punto de vista. Te duele su sufrimiento y la conviertes en heroína y por qué no decirlo, mártir abanderada de una causa justa y necesaria. O que al menos, a pesar de los inconvenientes éticos o morales, tú la ves justa a través de su sufrimiento.

El resto de los personajes, su amiga, el comisario, el confesor, los malhechores, todos están igualmente bien perfilados y con todos puedes llegar a identificarte de alguna u otra manera. Ginebra utiliza un lenguaje sobrio y comedido, basándose, fundamentalmente, en unos diálogos depurados, que lo dicen y lo explican todo sin demasiadas pretensiones estéticas. Se pretende más con las afirmaciones y los hechos que con una doma de la palabra, que no es, creo yo, necesaria, en absoluto. Porque nuestra escritora escribe perfectamente, sin faltas de ningún tipo y no necesita, por tanto, navegar en la locura gongorina en la que muchos se pierden, por decirlo de alguna manera.

Lo verdaderamente curioso y más importante es el manejo que Ginebra hace de los elementos que tiene a su alcance. Te crees todo, desde los hechos de la comisaría, hasta los asesinatos, pasando por el final, que si no se hilase con audacia perdería toda la fuerza y la magia que tiene. Una fuerza y una magia, por otra parte, arrebatadora. Por tanto, tenemos ante nosotros una persona que no sólo escribe, sino que se informa y se informa bien, creando situaciones absolutamente posibles a pesar de lo literario. Un juego de máscaras que no es, como muchas veces, un humo sin más, sino que cobra sentido y lo hace de una manera sublime. PARA ARRANCARSE EN APLAUSOS!!!





 
 
 

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