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SEXTA Y ÚLTIMA PREGUNTA QUE ME HACE MI AMIGO Rodolfo Gonzalez ESPERO QUE LA DISFRUTEN




PREGUNTA: Sé que sos un apasionado y te quiero invitar a soñar. ¿Cómo te imaginás el museo y editorial "Las Cenizas de Welles? ¿Hay algún puesto para mí?


RESPUESTA: No te lo vas a creer. De hecho, es imposible que te lo creas porque la mayoría de la gente piensa que este tipo de casualidades no existen, pero déjame que te explique, amigo Rodo, un cosa que me ha pasado y que pueda que te ponga los pelos de punta. Quizás exagero…Bueno, seguro que exagero…Antes de contestar cada pregunta leí una por una, (cosa normal, son pocas y tenía curiosidad) y más o menos me hice un esquema de cómo exponer mis ideas. El caso es que, en resumen, tenía en la cabeza esta última y pensé en responder sin divagaciones: “CUALQUIER PROYECTO EN EL QUE TÚ ESTUVIERAS INCLUIDO Y FUERAS IMPORTANTE”. Y lo expongo ahora de esta forma, porque había olvidado, no sé por qué, ese final y ese tímido (o desvergonzado, no lo juzgo) “¿Hay algún puesto para mí?” Fíjate que cosas tiene la vida, que voy a introducir la frase que he puesto en mayúsculas arriba, cuando me encuentro con el párrafo completo y me digo, “! QUÉ CASUALIDADES TIENE LA VIDA!

Pues sabes, te respondo con la meta desde el comienzo, (qué poético me ha quedado) Tú serías una parte importantísima de esa editorial o ese museo y lo serías no sólo porque seas mi amigo, de hecho eso no lo tengo en consideración, sino porque eres una persona culta y loca, a mi estilo. Una persona maravillosa de la que me alegro poder decir “es parte de mi vida” y haber podido aprender muchas cosas durante el año que hace que nos conocemos. DESDE AQUÍ TE CEDO EL PUESTO DE DIRECTOR ADJUNTO, CON COMPETENCIAS EN TODO (de hecho, ya sabes que has sido el único al que le he propuesto colaborar conmigo y de momento no creo que haya nadie más con el que alcance tal grado de confianza como para eso) ASÍ QUE SÍIIII, UN PUESTO ES TUYO EN ESTA LOCURA.

Ahora viene lo malo…Me temo que ese museo o editorial o simplemente gestora cultural es un imposible, una quimera irrealizable. Vale, ya lo sabemos ambos y además, me estás invitando a soñar, que es un verbo precioso y que indica cosas, normalmente, intangibles o poco sólidas. Pero aparte. lo digo porque mi manera de llevar a cabo una idea de este estilo no podría casar, jamás, con las normas y las directrices de la burocracia y el llamémoslo así “buenismo político o social”, que impregnan y plagan nuestras instituciones culturales en la actualidad. Es mi opinión y por supuesto, cualquiera puede rebatirla cuando quiera. No obstante, me encantaría que así fuera porque no hay nada más sano que el debate y la controversia desde la educación y el respeto.

Por tanto, si de soñar se trata, mi museo no tendría a chinos haciendo cola porque un autobús los lleva de un sitio a otro como el que lleva muebles a un almacén (por favor que nadie me acuse a partir de ahora de machismo, homofobia, xenófoba o racismo porque creo que sería ridículo), ni guías repitiendo como papagayos, ni tan siquiera notas a pie de página. A mí me encanta pasear por aquellas estatuas y cuadros y demás objetos, como quien lo hace por las nubes, por esa ilusión a la que me invitas tú mismo Rodo, con esta preciosa pregunta y divagar, al mismo tiempo, sobre cómo, porqué y dónde, sin nada ni nadie que te informe o te aleje de esa simbiosis obra-observador (Odio los libros Cátedra que están plagados de acotaciones y soy como aquel estudioso de la arquitectura que pensaba que lo interesante era el deterioro de la piedra porque era lo que, de alguna manera, había arrastrado la carga, la poesía de los años). Por tanto, nada de parques temáticos del arte. Porque, fundamentalmente, lo único que me interesa, en ese respecto, es la esencia, esencia que creo, se ha perdido desde la mal llamada “democratización cultural” de finales de siglo. Y para ilustrar un poco mejor mi pensamiento, un breve fragmento de mi novela “WHYSKY, PUÑALES Y ROSAS”, espero que lo disfruten.


“-La cara de Chaplin al final de Luces de la ciudad es un mapa de sentimientos-me dijiste mientras te comías una manzana. Después de aquella mordida, la dejaste en un plato encima de la mesilla, te limpiaste las manos en el pantalón y me miraste fijamente, sonriéndome con una especie de ternura, inocencia y picardía.

Te habría besado otra vez, pero no me diste la oportunidad de hacerlo, te levantaste antes de llegar a tu boca y alejándote unos pasos, seguiste rememorando tu poesía. Caí en la almohada, y tumbado, admiré tu cuerpo, que bailaba al compás de tus propios versos.

-También lo es la de Betty Davis en la playa como una niña-fuiste hacia mí y te sentaste en mis rodillas, rodeándome con tus brazos. Al hacerlo, me encendiste aún más. La siguiente frase me la susurraste al oído-Eso es sueño, eso es vida, eso es cine.

En ese momento te encontraste con mis labios, y fuiste tú la que humedeció los suyos con mi saliva. Después te apartaste, te llevaste el dedo anular a su comisura y clavaste tus ojos en los míos, volviendo a sonreír. Me abriste la camisa con fuerza, arrancando los botones. Te quité la tuya con las mismas ganas y te quedaste en sujetador. Nos miramos frente a frente, y tras unos segundos, nos lanzamos a una lucha de caricias y besos (…)


En definitiva, mi museo es una utopía, no existe, no va a existir y quizás ni siquiera quiero que exista. Porque mientras tengamos estas cenizas, que dicen que el fuego purifica, ¿para qué fundirnos en más llamas que al final puedan quemarnos y muy probablemente, carbonizarnos? ME QUEDO CON LAS CENIZAS, QUE SON ESA NADA QUE ES QUIZÁS MI MODESTO CLUB LITERARIO!!!

 
 
 

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