VICTOR MANUEL ARELLANO PINEDO: EL TUNCHE.
- lascenizasdewelles

- 26 may 2022
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Hace mucho tiempo que Matías vivió Cuando en la selva por su trabajo de policía, cerca de Loreto, era una noche en que se escaparon unos presos y se internaron por la selva, mientras los policías iban a buscarlos, que eran diez, entre ellos Matías. Era inicio de la década de los ochenta y la seguridad en las prisiones era muy diferente a la de ahora, por eso lograron escapar, los presos eran presos eran costeños y se les ocurrió escapar hacia la selva, así que Salieron los policías al amanecer, y empezaron la búsqueda, con muy pocas esperanzas de encontrar a los presos porque la selva es un sitio muy distinto a la sierra y la costa, siendo una trampa mortal si no se sabe por dónde ir, casi como la misma cárcel.
El grupo policiaco iba preguntando de aldea en aldea e internándose de a pocos en la selva, cuando inició la noche los policías ya se encontraban de regreso a pocas horas del campamento policial sin ningún resultado alentador y ni rastros de los presos, pero al acercarse un poco al río que cruzaba cerca, uno de los policías que era de la zona dijo que no hiciesen ruido y que se agachen con él a la rivera, atrás de unos matorrales.
El grupo se puso al nivel del suelo, creyendo que podía ser una columna senderista que por aquellos días empezaba a manifestar lo que algunos años después sería la peor masacre de la historia peruana, pero cuando todos estuvieron en silencio vieron una luz que flotaba sobre el río, todos estaban más Sorprendidos que asustados cuando vieron la escena, alguien preguntó en voz baja al colega que dijo a todos que se coloquen tras ese matorral, y éste contestó que por nada del mundo vayan a hacer ruido hasta que pase, pues ese era el “tunche” el espíritu malo de la selva, un demonio. Cuando la aparición seguía el curso del río en dirección opuesta a la corriente y cuando parecía que ya se iba río arriba uno de los policías, emitió un silbido y se calló, de inmediato la luz se detuvo por un instante para continuar después su ruta rio arriba, el policía al notar que no pasaba nada y con las sonrisas de sus compañeros, emitió otro silbido más, ya para ese momento ni siquiera tuvo tiempo para terminar el silbido cuando la luz detuvo su rumbo y se dirigió raudamente hacia ellos, el grupo policial corrió rumbo al destacamento policial sin darse la vuelta y sin ver ni siquiera por donde pasaban puesto que ya era de noche, luego de llegar asustados a la puerta del destacamento, se dieron cuenta que no había nada atrás y que la aparición desapareció.
Matías, cada vez que cuenta esa historia dice que casi nadie pudo dormir esa noche, pero el policía que dio los silbidos no pudo dormir por una semana y casi se aloca, puesto que tenía pesadillas y decía que lo iban a llevar, es más, debió de ir al psiquiatra para no sufrir más con el trauma.








Me costo trabajo leerlo, el autor necesita trabajar con su redacción eso le quito mucha atención a la historia. Pero creo que es una buena narración que puede mejorar pero al momento le doy, 6.
Es una historia que se le puede sacar mucho provecho, creo que el autor perdió una gran oportunidad de escribir un cuento genial. otorgarle un seis me parece lo más justo
Como han dicho otros, prometedor, pero me esperaba algo distinto, final abrupto. Algunos fallos al escribir. Le doy un 6
Comenzó bien y luego se aflojó la expectativa, la narración es algo repetitiva.... Un 6
Buen relato buena historia pero muy mal escrito CD Le otorgo tres puntos.